jueves, 11 de diciembre de 2008

la idea de que uno llega tarde a aquellas cosas que estuvieron esperándolo desde la víspera
llegar tarde enterarse que fue ayer que nunca ha sido
preguntar acá, allá, nadie sabe nada no hay información, suponer acaso aventurarse

domingo, 30 de noviembre de 2008

oh what are these recollections that haunt me?
this is not my story
these sins are not mine, are the face of another,
what are these shadows that erupt like a rash
what is this past beneath me?
i don't recognize these forms, i have no recollection of
oh why is this appearing now?
these shadows, these forms which
i myself cannot recall
this is not mine, get away dissapear
oh what are these ghosts of the past where do they come from
this burden now behind my back these regrets guilts
not mine for sure, i have others
what are these miseries that chase me now all of a sudden
of which i have no recollection this
this is not my story who are you, evil who sent you
get away get off me these shames of others, what
what do you want from me you don't own me
these stories that you tell
what are these, i keep no resentment i don't bear any grudge
leave
leave, your story does not resemble mine.

miércoles, 29 de octubre de 2008

siempre tengo la impresión de que cuando alguien me confía un sentimiento suyo que descubro que es a la vez el mío propio, siento la profunda necesidad de decir algo al respecto: una sentencia, un consejo, acaso una anécdota, un aforismo
siento la profunda necesidad
y a la vez, la sensación de que eso es lo que se espera de mí
cuando en realidad, nunca puedo decir más que "claro".

lunes, 27 de octubre de 2008

parece que va a llover otra vez, ¿no?
lo primero que ví cuando la miré, fueron sus dos bolsas de plástico. en una llevaba algo que parecía comida; en la otra, un tejido.
pensé en nietos
como si sólo se tejiera para ellos.

parece, respondí. pensé luego en que no había mirado el cielo al responder. lo había visto segundos antes pero sin haber reflexionado. sólo tuve que recordar su estado.

¡con lo que llovió hoy!, me dijo.
la volví a mirar. ésta vez no a las bolsas, sino a ella. recuerdo que la miré con suficiencia. al momento de mirarla, supe todo el diálogo que seguiría a continuación.
¿hoy llovió? -pregunté, y pensé de repente soy jóven. me puse por un instante dentro suyo e imaginé que eso era lo que hubiera pensado en su lugar; es jóven.
es jóven [maneja otros horarios]

sí, me dijo; una lloviznita, como a las ocho y media.
hizo una pausa y miró el enbaldozado de la calle.
bah, no. un chaparrón fuerte cayó, yo salí al patio y estaba mojado; después siguió lloviznando.
yo soy de coghlan, agregó.

yo también, le contesté.
por un instante pensé que no era del todo necesario que me hubiera aclarado eso; luego recordé que el colectivo sigue su recorrido después de mi parada.
ella bien podría ir más allá.

después ya se despejó, y nos regaló otro poquito de sol, me dijo.


a los pocos instantes volví a mirarla y descubrí que me estaba observando. luego levantó la vista y miró hacia arriba. seguí el recorrido de su mirada, hacia el cielo. me detuve unos instantes y, cuando volví a ella, descubrí que ya me estaba mirando nuevamente.

esto es lo que se llama bajo plafón, dijo.
miré hacia arriba, buscando algún techo. pensé en la palabra arquitectura. pensé sólo por un instante que podría ser arquitecta, pero abandoné rápidamente esa impresión: no tenía cara de arquitecta

(la idea que tengo a veces de que las profesiones tienen un rostro;
de que las profesiones moldean un rostro)

cuando las nubes están así, contra la tierra, explicó.
(hizo un gesto con las manos, que significaba contra la tierra, o bien: achatar).
nosotros somos 80 por ciento agua, agregó. por eso nos sentimos así
(hizo un gesto con las manos, que significaba contra la tierra, o bien: achatar).
y nuestro cerebro también es 80 por ciento agua, por eso nos cuesta pensar, con este tiempo.

claro, respondí yo.

¿no viste que cuando no hay plafón, los aviones no pueden ni despegar?, me dijo. los aviones no pueden volar cuando no hay plafón.
cuando el tiempo está así, una nada (hizo un gesto con las manos, que significaba una nada, o bien achatar), y agrego: una inexistencia.

miércoles, 22 de octubre de 2008

ayer encontré cosas que creía perdidas
ayer tiré cosas
descarté
ayer rompí cosas, las rompí al medio como quien rompe un papel
ayer rompí papeles al medio, descarté cosas
tiré papeles, los rompí

¿tiro drácula? no entra en los estantes
un cierto impedimento
de hecho no impedimento, sino acaso una objeción moral
de hecho no una objeción moral, no bram stoker, sino el libro en sí drácula es una novela de mierda epistolar encima
no entra en los estantes

cómo tirar un libro
un libro no se tira, se regala, se presta, se dona.
regalar: a gente conocida, amigos (afecto)
donar: a extraños, a instituciones (desamor)

una cierta renuencia al tirar papeles que, por algún motivo, contienen mi nombre
éxamenes, anotaciones
una cierta desconfianza, pensando en un otro que, quizás, pudiera leerlos
mi nombre ahí, en los márgenes
mi nombre que me delata
por eso, los rompo al medio, como quien rompe un papel.
nadie puede cuestionar un orden institucional basado en un origen mitológico
desde qué lugar se cuestionaría, en todo caso,
desde qué lugar se alzarían voces,
desde qué lugar se cuestionaría, y en nombre de qué doctrina,
si todo aquello que se denuncia es falaz
si todo aquello que se denuncia es mentira

http://www.perfil.com/contenidos/2008/10/19/noticia_0015.html

jueves, 16 de octubre de 2008

la idea de que mis enfrentamientos
nunca me peleo verdaderamente con nadie
no son enfrentamientos, sino parodias de enfrentamientos
no recuerdo, yo, haberme jamás
un simulacro de enfrentamiento
las pocas veces en las que pude distanciarme
si antes dije, atrás
una mueca de desplazamiento
ahora: no un desplazamiento una querella
la mueca de una querella
no una disputa sino un juego
los papeles asignados, los parlamentos acordados
a cada quien su rol, una misión que debe cumplirse
no un enfrentamiento, un simulacro de enfrentamiento
a menudo me doy cuenta
incluso en los momentos de mayor hostilidad
de que estoy representando un papel asignado
y de que acto seguido podría adoptar la postura opuesta

viernes, 10 de octubre de 2008

'es que yo no escribo mi blog para que lo lean los demás' -me encuentro a mi mismo justificándome.
¿justificándome de qué? ¿justificándome ante quién? ya es la segunda vez.
Hacía un día claro que a causa del viento me parecía más claro aún. Me quedé un rato en la calle mirando a mi alrededor. En una cabina de teléfonos, a la entrada del metro, había dos muchachas apoyadas: una hablaba por teléfono, y la otra se asomaba a la cabina de vez en cuando, echándose al mismo tiempo el pelo por detrás de la oreja. Al principio me detuve solo a verlas, pero luego su aspecto me animó y excitó, de forma que finalmente observé con verdadero placer cómo se movían en la estrecha cabina: la una a la otra sostenían la puerta con el pie, se reían, tapaban el auricular, cuchicheaban entre sí, echaban de vez en cuando unas monedas y se inclinaban de nuevo sobre el teléfono, mientras que junto a ellas el vapor del metro humeaba a través de las tapaderas de la calle y se desplazaba hacia las calles cercanas pegado al asfalto. Era un espectáculo que me liberaba y me disipaba de mis preocupaciones. Aliviado, me limitaba a mirar, en un estado paradisíaco en el que sólo quería mirar y en el que mirar era ya una forma de conocimiento.

-

Este párrafo de Handke me recuerda a las pinturas de Richard Estes. No a algo en particular de Richard Estes, sino a Richard Estes. Y no tanto a Richard Estes, sino a una forma -la de Richard Estes- de entender las ciudades, un estereotipo de la mirada de la ciudad.


Telephone Booths, 1968; en el Thyssen.
La mujer del bar me hizo un gesto para que me sentara en la otra mesa, pero hasta que uno de los hombres de negocios no arrimó una silla libre y me la indicó no me dirigí hacia ellos. Al principio me limité a mirar; después jugué una vez, pero quise dejar de hacerlo porque siempre se me caía algún dado de la mesa. Encargué más aguardiente mexicano y la mujer del bar fue a buscar la botella al mostrador y puso en marcha el magnetófono. Al volver se echó sal en el dorso de la mano, la chupó -algunos granos de sal sobre cayeron sobre la mesa- y luego bebió aguardiente de mi vaso. La botella llevaba el dibujo de una pita en el medio de un desierto de arenas de un amarillo brillante; del magnetófono venía música del Oeste: un coro de hombres cantaba el himno de la caballería de los Estados Unidos, luego siguió un final sin canto, en el que las trompetas iban desapareciendo hasta que sólo quedaba una armónica tocando suavemente. La mujer del bar dijo que su hijo estaba en el ejército y yo le dije que me gustaría echar otra partida de dados. Al tirar me pasó algo extraño: necesitaba unos puntos determinados, y cuando volqué el cubilete todos los dados menos uno se detuvieron en seguida; mientras ese dado rodaba todavía entre los vasos vi centellear en él un instante los puntos que necesitaba y desaparecer luego cuando el dado quedó inmóvil mostrando otros. Sin embargo, ese destello de los puntos exactos fue tan fuerte, que sentí como si hubieran salido realmente, pero no entonces, sino EN OTRO TIEMPO. Ese otro tiempo no significaba el porvenir ni el pasado, sino que era por esencia OTRO tiempo distinto del tiempo que de ordinario vivía y en el que se podía pensar hacia atrás y hacia adelante. Se trataba de un sentimiento agudo de OTRO tiempo distinto en el que también debía de haber otros lugares distintos de los que había entonces: en el que todo debía tener otro significado distinto del que tenía en mi conciencia actual, y en el que también los sentimientos eran distintos de los sentimientos actuales. Miré el reloj, pagué y subí a mi cuarto. Dormí sin soñar nada y profundamente, pero durante la noche sentí en todo mi cuerpo que era esperanzadamente feliz. Solo al amanecer desapareció esa sensación, empecé a soñar y me desperté molesto. Mis medias colgaban del radiador y la cortina estaba abierta dejando una grieta irregular. Llevaba estampadas escenas de la colonización de América. Descorrí la cortina pero no miré afuera. El sol iluminó el suelo, calentándome los pies desnudos contra el mosaico.

Peter Handke, Carta breve para un largo adiós (1972)

martes, 7 de octubre de 2008

quién volvió, diferente de mí
quién volvió sino yo mismo, pero diferente
quién volvió de este viaje, cómo
por qué medios
en qué se diferencia éste, que volvió del viaje, de mi
quién es éste, que volvió del viaje, y se parece tanto a mi
se parece tanto a mí, y sin embargo, diferente
apuntar:

501; 504; 512
spritz

y no más fotografías en este blog
fotografías sí
pero no más fotografías en este blog
fotografías, sí
pero

y pensar en el carácter irremediable de lo escrito sobre papel
irremediable en el sentido de indeleble
irremediable en el sentido de no apto para mentes indecisas

i can't make up my mind with things like these
i just can't make up my mind with
oh lord i just can't make up my mind with things like these i just


volver lleno de proyectos
volver lleno de proyectos y pensar todo esto como una cuenta regresiva el tiempo que se acaba
el tiempo que se acaba volver lleno de proyectos y pensar
todo esto como una cuenta regresiva volver el tiempo que se acaba, lleno de proyectos
el tiempo que se acaba, lleno de proyectos

lunes, 15 de septiembre de 2008

una cierta incertidumbre ante un viaje próximo.
- preferiría quedarme en casa -dice.

un cierto recelo ante un viaje que está próximo a realizarse
pensar que hubiera sido mejor quedarse en casa -piensa.
no arriesgarse -piensa.

lo que ignora
aquello que en realidad no sabe
lo que desconoce, es que

martes, 9 de septiembre de 2008


Elger Esser,
Ponte a Tressa II
132x180cm, c-print on diasec,
2002
tratar de imitar, en la medida de lo posible y ahorrativamente, las glorias del renacimiento.

miércoles, 20 de agosto de 2008

nada de esto que escribo está destinado a la lectura, sino a la catársis.
debo irme.
soy esperado.

martes, 19 de agosto de 2008

La mujer que esperaba no ha acudido a la cita. No obstante él -el hombre vestido de una manera más juvenil de lo que parecería conveniente- no se siente ofendido; mas aún, no experimenta ningún dolor. De estar más atento, tendría que confesar que experimenta un pequeño pero indudable placer. Puede formular varias hipótesis sobre los motivos por los cuales la mujer no ha acudido al encuentro. Mientras sondea dichas hipótesis, no se aleja del punto señalado para la cita; sólo se aparta un poco de él, como si fuera éste un agujero en el cual algo de ella, o ella por entero, se agazapa. Tal vez se ha olvidado. Como le gusta pensar en sí mismo como en una persona inconsistente, se complace con tales hipótesis, que significan que ella también le ha identificado como exiguo, casual, hasta el punto de que la única manera de recordarle es olvidándole. Puede haberlo decidido en un momento de extravagancia, tal vez de cólera, ya que es una mujer impetuosa; y entonces le hubiera reconocido su función de estorbo, una minúscula desgracia, no evidentemente una congoja del corazón, pero sí algo que ella no puede alejar de su propia vida, o al menos durante algunos días. Puede haber confundido la hora de la cita, y en este momento se da cuenta de que, tampoco él, tiene claro a qué hora era. Pero no se preocupa, ya que le parece natural que la hora sea imprecisa, puesto que él se considera perpetuamente citado con la mujer que no ha llegado. ¿No podría tratarse de un error de lugar? Sonríe. ¿Tal vez significa que ella se oculta, se refugia en algún lugar secreto, y que la ausencia es en tal caso miedo, fuga, o quizás juego, reclamo? ¿O que la cita era en todas partes, por lo que nadie, en realidad, ha podido fallar al otro, ni respecto al lugar ni respecto a la hora? Así que el debiera aceptar que, en realidad, la cita no sólo ha sido respetada, sino obedecida con absoluta precisión, más aún, que ha sido intepretada, comprendida y consumada. El leve placer se está convirtiendo en un comienzo de alegría. Decide incluso que la cita ha sido vivida hasta tal punto que ahora ya no puede dar de sí nada más elevado y total. Bruscamente, entonces, da la espalda al lugar del encuentro y susurra tiernamente "Adiós" a la mujer que está dispuesto a encontrar.

(1979)

miércoles, 13 de agosto de 2008

Estoy hablando como un adolescente.
- Antes me ocurría también como a ti. Por ejemplo, un día dejé de poder hablar. Me hacía entender escribiendo papelitos. O estaba horas y horas delante del armario abierto, llorando porque no sabía qué ponerme. Una vez iba con otro amigo a no sé qué sitio y de repente no pude seguir andando. Estaba allí quieta y él intentaba convencerme. Entonces yo era mucho más joven, claro.
¿Pero no ansías la felicidad, junto con otros?
La mujer:
- No. No me gustaría ser feliz. Todo lo más estar a gusto. Le tengo miedo a la felicidad. Pienso que no podría soportarla aquí, en la cabeza. Me volvería loca, o me moriría. O asesinaría a alguien.
Franziska:
- Entonces, ¿quieres seguir así sola toda la vida? ¿No tienes anhelo ninguno de alguien que fuera tu amigo en cuerpo y alma?
La mujer gritó:
- ¡Oh, sí! ¡Oh, sí! Pero me gustaría no saber quién es. Aunque estuviera siempre con él, quisiera no llegar a conocerlo nunca. -Se río un poco, como de sí misma-. Yo misma no sé por qué.
Se interrumpió:
- Estoy hablando como una adolescente.

(1976)

martes, 5 de agosto de 2008

qué se dice de mí en estas páginas
qué hay de mi en estas líneas, entre estas líneas

detrás de qué letra me escondo detrás de qué

una cierta cadencia una cierta estructura de la frase



qué dicen de mi estas páginas
dónde en qué me reflejo yo qué hay de mi entre estas letras, qué figuras

el texto como vivo retrato de mi mismo

una cierta cadencia una cierta estructura de la frase
qué dice de mi esta cadencia, esta cierta estructura de la frase

qué hay de distinto en esta forma de hilvanar los contenidos qué hay que me represente
qué de único
de individual

si es cierto que yo me escondo detrás de estas líneas, entre estas líneas

una cierta cadencia

ciertas obsesiones, no obsesiones sino pequeñas formas de ser que configuran un estilo
marcas que
marcas que dan cuenta de lo que se ha dado en llamar un corpus,

una cierta estructura de la frase


si es imposible distinguir en mi lo dado y lo creado
imposible distinguir en mi

dónde estoy yo en todo esto que escribo por qué no me develo
por qué no me muestro abiertamente

una cierta cadencia
el ritmo de la frase y la repetición constante

por qué no me muestro abiertamente
por qué soy yo sólo a través del lenguaje.

viernes, 1 de agosto de 2008

tener por primera vez
al menos primera vez en mucho tiempo pero sí, primera vez
percibir
presentir a la ciudad como un organismo vivo
pensar que la ciudad es, a la vez que un espacio abierto destinado a transitarse,
una parodia de desplazamiento.

jueves, 31 de julio de 2008

la idea de una persona cuyas únicas anécdotas fuesen las de haber sido testigo de hechos que podrían haber sucedido y de los cuales sería testigo privilegiado.

una persona hecha de hipótesis
un intento, no una persona.


un intento.
todo esto,
aunque disperso
acaso inconexo

- créame que hay puntos de contacto, sólo hay que estar atento-

todos estos retazos ("retazos" -sonrío-. esto me recuerda a que
todo esto, si uno lo une, es decir

pone debajo de otro, uno debajo de otro

configura lo que se ha dado en llamar un corpus.


sonrío, porque hace tiempo yo
hoy caminaba por la calle y me sobrevino de pronto

(sobrevino de pronto)

un pensamiento: la idea de que sería yo testigo inminente de un suceso menor que podría haber tenido lugar de un momento a otro; un estallido leve y sin consecuencias, algunas corridas, ningún grito. algunos curiosos que se acercan, que vuelven la cabeza, acaso un incidente, una anécdota.
dejé atrás calle y presagio y me metí en el subte

(una sensación de alivio a medida que pongo sobre papel esto, que recordé mientras me bañaba)
poner sobre papel

me metí al subte y pensé (todo esto es cierto, yo no miento) que por un rato mis desplazamientos serían bajo tierra (una mueca de desplazamiento) y que la próxima vez que repitiese la acción en sentido inverso, la próxima vez que emerja a la superficie

literalmente: emerger- habiéndome trasladado casi clandestina, secretamente, estaría yo en otro espacio (literalmente, me hubiera trasladado), sin que nadie lo note, con otras voces -otros ámbitos.

¿quién ha fijado los límites entre poesía y relato? (se me ha pedido expresamente que escriba poesía)
¿es usted? permítame acercarme un momento, me gustaría intercambiar unas palabras.
tengo algo para contarle.

martes, 15 de julio de 2008

quiénes son estos mis muertos con los que hago contacto
y que no me digan que sobre este punto en particular

quiénes son estas personas que vienen a mi encuentro
quiénes son no las conozco
las veo sí, pero no las conozco no sé quiénes son y sin embargo
no sé quiénes son y sin embargo vienen a mi encuentro

quiénes son estos todo aquél con quien me cruzo tiene algo que decirme
algo de mi espera siquiera una respuesta acaso un gesto

siquiera una respuesta, acaso un gesto.

viernes, 11 de julio de 2008

(a michel de ghelderode)


en un castillo desierto, un rey y su bufón
una escalera de pintor que hace las veces de trono el rey sentado en ella
el bufón en el suelo entre las hojas

el castillo desierto ya vacío
en la penumbra una escalera como único trono y sobre ella el rey
el bufón debajo arrodillado entre las hojas las manos

el castillo ya tan deshabitado evacuado siquiera ecos ni pasos ni puertas tan sólo el viento
y las hojas muertas la luz de la luna las sombras de los ventanales
llevan así días el rey en su escalera de madera que hace las veces de trono
el bufón debajo entre las hojas

el castillo ya ni símbolo ni frontera
ni símbolo ni tampoco fortaleza, tan sólo un espacio una grieta siquiera un promontorio


el rey en lo alto de la escalera que hace las veces de trono qué ha salido mal, se pregunta
¿qué es lo que ha salido mal? se pregunta
dice ¿qué es lo que ha salido mal?

por toda respuesta las hojas muertas que lo invaden todo, el viento que se cuela
los aullidos de los lobos acaso los lobos mismos qué falta de respeto
el vacío por toda respuesta, siquiera ecos ni pasos ni puertas tan sólo el viento

qué es lo que ha salido mal se pregunta el rey en lo alto de la escalera que hace las veces de trono, qué
afuera siquiera muchedumbres insidiosas ni beligerantes tan sólo el frío y la luna ya no queda nadie



el bufón debajo entre las hojas escoge un discreto silencio por toda respuesta.

jueves, 10 de julio de 2008

Algunas luces tardan mucho en apagarse y están todavía encendidas cuando la Osa Mayor se ha deslizado hasta el borde del cielo y sus estrellas más bajas descansan sobre la cresta de la montaña y parpadean inquietas a través de las copas espesas de los alerces. Son los cuartos en los que una joven extrae de la lectura de un libro las posibilidades de la vida y respira aturdida como bajo el contacto de una música al mismo tiempo embriagadora y humillante, o en los que una mujer ya madura no acaba de hacerse a la idea, angustiosa y asombrada, de que este aquí y este ahora, que parecen un sueño, son para ella lo inevitable y lo real.
una uña mal cortada que se engancha en las sábanas.

martes, 8 de julio de 2008


la idea de un poema hecho de citas

un poema es todo él una cita
un poema es

me acerco al poema como quien intuye una ciénaga definitiva.
¿qué dice un poema de su autor?

qué dice acaso la idea de que el poema es el autor transfigurado
la poesía es entonces un disfraz
y el autor como disfraz el autor como cómplice

hay algo cercano al delito en el poema
algo cercano a lo delictivo
el poema es

el poema es como la develación secreta una cifra
pienso ésto y pienso en la así llamada interdicción, el crimen



la idea de que un poema es el autor
el poema como confesión

señores, yo soy de la idea de que todo esto es inconducente.
díganme acaso, qué parte de sí mismo debe dejarse en un poema
el corazón acaso las palabras, la memoria
(el poema como memoria camuflada, siempre siempre recuerdos)
(el consejo es una forma de nostalgia)

me rebelo ante un poema hecho de recuerdos de retazos de


todo esto es una mentira
todo esto me ha dañado enormemente
todo esto me ha amordazado retenido todo esto me ha

nuestra imaginación, propensa por naturaleza a exaltarse,


la idea de liberar al poema de las cadenas de su propia historia
la idea, final, de no ser
uno mismo
un poema.

el poema es una cosa y no tiene nada que ver conmigo
este poema, en particular,
este poema señores

este poema no dice nada de mí no soy yo de mi no hay nada

lo escribo como una tarea burocrática como quien hace una diligencia y de mi no queda rastro

quien quiera conocerme que busque en otra parte.