la idea de una persona cuyas únicas anécdotas fuesen las de haber sido testigo de hechos que podrían haber sucedido y de los cuales sería testigo privilegiado.
una persona hecha de hipótesis
un intento, no una persona.
un intento.
jueves, 31 de julio de 2008
todo esto,
aunque disperso
acaso inconexo
- créame que hay puntos de contacto, sólo hay que estar atento-
todos estos retazos ("retazos" -sonrío-. esto me recuerda a que
todo esto, si uno lo une, es decir
pone debajo de otro, uno debajo de otro
configura lo que se ha dado en llamar un corpus.
sonrío, porque hace tiempo yo
aunque disperso
acaso inconexo
- créame que hay puntos de contacto, sólo hay que estar atento-
todos estos retazos ("retazos" -sonrío-. esto me recuerda a que
todo esto, si uno lo une, es decir
pone debajo de otro, uno debajo de otro
configura lo que se ha dado en llamar un corpus.
sonrío, porque hace tiempo yo
hoy caminaba por la calle y me sobrevino de pronto
(sobrevino de pronto)
un pensamiento: la idea de que sería yo testigo inminente de un suceso menor que podría haber tenido lugar de un momento a otro; un estallido leve y sin consecuencias, algunas corridas, ningún grito. algunos curiosos que se acercan, que vuelven la cabeza, acaso un incidente, una anécdota.
dejé atrás calle y presagio y me metí en el subte
(una sensación de alivio a medida que pongo sobre papel esto, que recordé mientras me bañaba)
poner sobre papel
me metí al subte y pensé (todo esto es cierto, yo no miento) que por un rato mis desplazamientos serían bajo tierra (una mueca de desplazamiento) y que la próxima vez que repitiese la acción en sentido inverso, la próxima vez que emerja a la superficie
literalmente: emerger- habiéndome trasladado casi clandestina, secretamente, estaría yo en otro espacio (literalmente, me hubiera trasladado), sin que nadie lo note, con otras voces -otros ámbitos.
¿quién ha fijado los límites entre poesía y relato? (se me ha pedido expresamente que escriba poesía)
¿es usted? permítame acercarme un momento, me gustaría intercambiar unas palabras.
tengo algo para contarle.
(sobrevino de pronto)
un pensamiento: la idea de que sería yo testigo inminente de un suceso menor que podría haber tenido lugar de un momento a otro; un estallido leve y sin consecuencias, algunas corridas, ningún grito. algunos curiosos que se acercan, que vuelven la cabeza, acaso un incidente, una anécdota.
dejé atrás calle y presagio y me metí en el subte
(una sensación de alivio a medida que pongo sobre papel esto, que recordé mientras me bañaba)
poner sobre papel
me metí al subte y pensé (todo esto es cierto, yo no miento) que por un rato mis desplazamientos serían bajo tierra (una mueca de desplazamiento) y que la próxima vez que repitiese la acción en sentido inverso, la próxima vez que emerja a la superficie
literalmente: emerger- habiéndome trasladado casi clandestina, secretamente, estaría yo en otro espacio (literalmente, me hubiera trasladado), sin que nadie lo note, con otras voces -otros ámbitos.
¿quién ha fijado los límites entre poesía y relato? (se me ha pedido expresamente que escriba poesía)
¿es usted? permítame acercarme un momento, me gustaría intercambiar unas palabras.
tengo algo para contarle.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
