herida ya quisiera yo que no desaparecieras nunca, herida que tiene sus marcas. ella misma una herida en mi piel. de ella el único recuerdo que perdura todavía es esta herida en el talón. no en el talón exactamente, quisiera describir el lugar exacto pero es que indefinido, en su momento resultado de un accidente, nada de intenciones, no hubo maldad, tan sólo instinto. ni bien esa herida, minúscula ahora y cada vez más haya cicatrizado y luego sanado, ya no quedará recuerdo. me preocupé bien de borrar todo vestigio hiriente que pudiera quedar a la vista y a mi paso, ahora sólo queda esta herida y me aferro a esa herida pero pronto ya no habrá más nada. me siento muy mal haciendo literatura de lo irremediable, me siento especulativo, traicionero. me siento malo haciendo literatura del dolor, pero ¿qué debería hacer? ¿callarme? me acaricio la herida como quien se aferra a una imagen o a un cúmulo de imágenes. el dolor de esta herida mía se convierte en el dolor por la pérdida, uno el dolor físico y el otro el dolor moral son lo mismo y son la herida. qué doloroso es perder todo recuerdo, toda imagen. pronto esta herida habrá de sanar, pero en este o en otro lado del cuerpo una cicatriz invisible va a permanecer. esa cicatriz la marca del arrepentimiento. un arrepentimiento doble que esta vez no se anula, porque lo que ha hecho no tiene forma de deshacerse. cuánto desearía ahora volver el tiempo atrás antes del daño y esto no es un decir, hacia un pasado que fue mejor; no lejano, un par de días nomás, una semana cuanto mucho. hace tan poco como una semana antes del daño yo era otro y los demás eran otros distintos, no dañados, no manchados por la mancha de este error mío imperdonable, qué ligereza en el comportamiento, qué irresponsabilidad. cuánto lo siento, digo mientras me acaricio la herida y este arrepentimiento es sincero, todo en mí es sincero. soy malo pero soy sincero. esta herida que ya quisiera yo que no sanara nunca, ya quisiera yo tenerla siempre como un cilicio. un dolor leve, casi imperceptible o ni siquiera dolor, tan solo una marca que active el recuerdo. porque no quisiera olvidar lo que pasó pero es inevitable que así suceda. un recuerdo va a tapar a este otro recuerdo y aquel con el tiempo será solo una anécdota cada vez más difusa, evanescente. pero ahora es una herida en el talón que ya quisiera yo que no sanara nunca. la veo y veo que la herida, como una sinécdoque, condensa imágenes y días enteros que han pasado, la herida es un tiempo pasado que sí fue mejor, son días que no quisiera yo olvidar, días que ya quisiera yo que fuesen un recordatorio de lo que ha ocurrido por este error mío imperdonable, esta ligereza de comportamiento irresponsable. esta herida ya quisiera yo que no se fuera nunca, una herida punición que me indicase en quién me he convertido, una herida recordatorio de quien no quiero volver a ser. quisiera yo hacer de esta herida un estigma que me remitiera constantemente a estos días aciagos que no quisiera repetir; espero ser otro y haber aprendido, pido disculpas sinceramente pero que no sé qué sucederá de aquí en más, pido disculpas a quien hice daño, a causa de este error mío imperdonable, esta ligereza en el comportamiento.
lunes, 2 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
