dando comienzo a esto de nuevo de la misma manera, con la sensación de que este poemario se convierte muy a mi pesar y progresivamente en un diario,
un diario cuyas entradas me veo en la obligación de llenar día tras día, como si se tratara de la alimentación de bocas insaciables.
¿de qué manera poner fin a esta situación que se viene dando
y de qué manera poner fin a esta situación odiosa, generadora de todo tipo de responsabilidades, y sin embargo
sin embargo no por ello
sin embargo por alguna razón que no alcanzo a comprender, ineludible? ineludible en aquello que guarda de necesaria, de catártica una suerte de confesión personal abierta a los curiosos,
abierta a los curiosos, sí, y destinada a ser leída si se quiere por azar pero no por ello una confesión menos privada y secreta, una confesión ella mía, toda mía; aunque no, que no se piense
que no piense que acá estoy diciendo todo, que no se crea que me expongo en los relatos. no soy yo quien aparece en estás así llamadas páginas. es otro, una construcción, alguien que no existe o bien que no conozco, en realidad yo callo mucho más de lo que otorgo o mejor aún, desconozco mucho más de lo que admito, todo yo soy una especie de diletante en esto del arte de las confidencias, un amateur del secreto, un
porque si acaso yo contara algo de mí mismo en estos versos lo que acá contase lo contaría en cuentagotas, un secreto a la vez, un confidencia por día y solapadamente; nada de lo que acá es dicho está a la vista, habría en todo caso que leer muy entre líneas, no quiero
no quiero sino lectores avezados, suspicaces, expertos en el arte de desconfiar de los versos y las oraciones, lectores ellos mismos dobles, que no crean que son ellos los que leen sino otros, una construcción arbitraria en el arte del leer, un desplazamiento de la lectura alguien que no existe o bien que no se conoce, en realidad lectores que callen mucho más de lo que otorguen o mejor aún, desconozcan mucho más de lo que admitan,
un diario cuyas entradas me veo en la obligación de llenar día tras día, como si se tratara de la alimentación de bocas insaciables.
¿de qué manera poner fin a esta situación que se viene dando
y de qué manera poner fin a esta situación odiosa, generadora de todo tipo de responsabilidades, y sin embargo
sin embargo no por ello
sin embargo por alguna razón que no alcanzo a comprender, ineludible? ineludible en aquello que guarda de necesaria, de catártica una suerte de confesión personal abierta a los curiosos,
abierta a los curiosos, sí, y destinada a ser leída si se quiere por azar pero no por ello una confesión menos privada y secreta, una confesión ella mía, toda mía; aunque no, que no se piense
que no piense que acá estoy diciendo todo, que no se crea que me expongo en los relatos. no soy yo quien aparece en estás así llamadas páginas. es otro, una construcción, alguien que no existe o bien que no conozco, en realidad yo callo mucho más de lo que otorgo o mejor aún, desconozco mucho más de lo que admito, todo yo soy una especie de diletante en esto del arte de las confidencias, un amateur del secreto, un
porque si acaso yo contara algo de mí mismo en estos versos lo que acá contase lo contaría en cuentagotas, un secreto a la vez, un confidencia por día y solapadamente; nada de lo que acá es dicho está a la vista, habría en todo caso que leer muy entre líneas, no quiero
no quiero sino lectores avezados, suspicaces, expertos en el arte de desconfiar de los versos y las oraciones, lectores ellos mismos dobles, que no crean que son ellos los que leen sino otros, una construcción arbitraria en el arte del leer, un desplazamiento de la lectura alguien que no existe o bien que no se conoce, en realidad lectores que callen mucho más de lo que otorguen o mejor aún, desconozcan mucho más de lo que admitan,

1 comentario:
vos siempre me hacés acordar a pessoa.
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