miércoles, 20 de agosto de 2008

nada de esto que escribo está destinado a la lectura, sino a la catársis.
debo irme.
soy esperado.

martes, 19 de agosto de 2008

La mujer que esperaba no ha acudido a la cita. No obstante él -el hombre vestido de una manera más juvenil de lo que parecería conveniente- no se siente ofendido; mas aún, no experimenta ningún dolor. De estar más atento, tendría que confesar que experimenta un pequeño pero indudable placer. Puede formular varias hipótesis sobre los motivos por los cuales la mujer no ha acudido al encuentro. Mientras sondea dichas hipótesis, no se aleja del punto señalado para la cita; sólo se aparta un poco de él, como si fuera éste un agujero en el cual algo de ella, o ella por entero, se agazapa. Tal vez se ha olvidado. Como le gusta pensar en sí mismo como en una persona inconsistente, se complace con tales hipótesis, que significan que ella también le ha identificado como exiguo, casual, hasta el punto de que la única manera de recordarle es olvidándole. Puede haberlo decidido en un momento de extravagancia, tal vez de cólera, ya que es una mujer impetuosa; y entonces le hubiera reconocido su función de estorbo, una minúscula desgracia, no evidentemente una congoja del corazón, pero sí algo que ella no puede alejar de su propia vida, o al menos durante algunos días. Puede haber confundido la hora de la cita, y en este momento se da cuenta de que, tampoco él, tiene claro a qué hora era. Pero no se preocupa, ya que le parece natural que la hora sea imprecisa, puesto que él se considera perpetuamente citado con la mujer que no ha llegado. ¿No podría tratarse de un error de lugar? Sonríe. ¿Tal vez significa que ella se oculta, se refugia en algún lugar secreto, y que la ausencia es en tal caso miedo, fuga, o quizás juego, reclamo? ¿O que la cita era en todas partes, por lo que nadie, en realidad, ha podido fallar al otro, ni respecto al lugar ni respecto a la hora? Así que el debiera aceptar que, en realidad, la cita no sólo ha sido respetada, sino obedecida con absoluta precisión, más aún, que ha sido intepretada, comprendida y consumada. El leve placer se está convirtiendo en un comienzo de alegría. Decide incluso que la cita ha sido vivida hasta tal punto que ahora ya no puede dar de sí nada más elevado y total. Bruscamente, entonces, da la espalda al lugar del encuentro y susurra tiernamente "Adiós" a la mujer que está dispuesto a encontrar.

(1979)

miércoles, 13 de agosto de 2008

Estoy hablando como un adolescente.
- Antes me ocurría también como a ti. Por ejemplo, un día dejé de poder hablar. Me hacía entender escribiendo papelitos. O estaba horas y horas delante del armario abierto, llorando porque no sabía qué ponerme. Una vez iba con otro amigo a no sé qué sitio y de repente no pude seguir andando. Estaba allí quieta y él intentaba convencerme. Entonces yo era mucho más joven, claro.
¿Pero no ansías la felicidad, junto con otros?
La mujer:
- No. No me gustaría ser feliz. Todo lo más estar a gusto. Le tengo miedo a la felicidad. Pienso que no podría soportarla aquí, en la cabeza. Me volvería loca, o me moriría. O asesinaría a alguien.
Franziska:
- Entonces, ¿quieres seguir así sola toda la vida? ¿No tienes anhelo ninguno de alguien que fuera tu amigo en cuerpo y alma?
La mujer gritó:
- ¡Oh, sí! ¡Oh, sí! Pero me gustaría no saber quién es. Aunque estuviera siempre con él, quisiera no llegar a conocerlo nunca. -Se río un poco, como de sí misma-. Yo misma no sé por qué.
Se interrumpió:
- Estoy hablando como una adolescente.

(1976)

martes, 5 de agosto de 2008

qué se dice de mí en estas páginas
qué hay de mi en estas líneas, entre estas líneas

detrás de qué letra me escondo detrás de qué

una cierta cadencia una cierta estructura de la frase



qué dicen de mi estas páginas
dónde en qué me reflejo yo qué hay de mi entre estas letras, qué figuras

el texto como vivo retrato de mi mismo

una cierta cadencia una cierta estructura de la frase
qué dice de mi esta cadencia, esta cierta estructura de la frase

qué hay de distinto en esta forma de hilvanar los contenidos qué hay que me represente
qué de único
de individual

si es cierto que yo me escondo detrás de estas líneas, entre estas líneas

una cierta cadencia

ciertas obsesiones, no obsesiones sino pequeñas formas de ser que configuran un estilo
marcas que
marcas que dan cuenta de lo que se ha dado en llamar un corpus,

una cierta estructura de la frase


si es imposible distinguir en mi lo dado y lo creado
imposible distinguir en mi

dónde estoy yo en todo esto que escribo por qué no me develo
por qué no me muestro abiertamente

una cierta cadencia
el ritmo de la frase y la repetición constante

por qué no me muestro abiertamente
por qué soy yo sólo a través del lenguaje.

viernes, 1 de agosto de 2008

tener por primera vez
al menos primera vez en mucho tiempo pero sí, primera vez
percibir
presentir a la ciudad como un organismo vivo
pensar que la ciudad es, a la vez que un espacio abierto destinado a transitarse,
una parodia de desplazamiento.