la idea de que mis enfrentamientos
nunca me peleo verdaderamente con nadie
no son enfrentamientos, sino parodias de enfrentamientos
no recuerdo, yo, haberme jamás
un simulacro de enfrentamiento
las pocas veces en las que pude distanciarme
si antes dije, atrás
una mueca de desplazamiento
ahora: no un desplazamiento una querella
la mueca de una querella
no una disputa sino un juego
los papeles asignados, los parlamentos acordados
a cada quien su rol, una misión que debe cumplirse
no un enfrentamiento, un simulacro de enfrentamiento
a menudo me doy cuenta
incluso en los momentos de mayor hostilidad
de que estoy representando un papel asignado
y de que acto seguido podría adoptar la postura opuesta
jueves, 16 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
Hacía un día claro que a causa del viento me parecía más claro aún. Me quedé un rato en la calle mirando a mi alrededor. En una cabina de teléfonos, a la entrada del metro, había dos muchachas apoyadas: una hablaba por teléfono, y la otra se asomaba a la cabina de vez en cuando, echándose al mismo tiempo el pelo por detrás de la oreja. Al principio me detuve solo a verlas, pero luego su aspecto me animó y excitó, de forma que finalmente observé con verdadero placer cómo se movían en la estrecha cabina: la una a la otra sostenían la puerta con el pie, se reían, tapaban el auricular, cuchicheaban entre sí, echaban de vez en cuando unas monedas y se inclinaban de nuevo sobre el teléfono, mientras que junto a ellas el vapor del metro humeaba a través de las tapaderas de la calle y se desplazaba hacia las calles cercanas pegado al asfalto. Era un espectáculo que me liberaba y me disipaba de mis preocupaciones. Aliviado, me limitaba a mirar, en un estado paradisíaco en el que sólo quería mirar y en el que mirar era ya una forma de conocimiento.
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Este párrafo de Handke me recuerda a las pinturas de Richard Estes. No a algo en particular de Richard Estes, sino a Richard Estes. Y no tanto a Richard Estes, sino a una forma -la de Richard Estes- de entender las ciudades, un estereotipo de la mirada de la ciudad.
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Este párrafo de Handke me recuerda a las pinturas de Richard Estes. No a algo en particular de Richard Estes, sino a Richard Estes. Y no tanto a Richard Estes, sino a una forma -la de Richard Estes- de entender las ciudades, un estereotipo de la mirada de la ciudad.
La mujer del bar me hizo un gesto para que me sentara en la otra mesa, pero hasta que uno de los hombres de negocios no arrimó una silla libre y me la indicó no me dirigí hacia ellos. Al principio me limité a mirar; después jugué una vez, pero quise dejar de hacerlo porque siempre se me caía algún dado de la mesa. Encargué más aguardiente mexicano y la mujer del bar fue a buscar la botella al mostrador y puso en marcha el magnetófono. Al volver se echó sal en el dorso de la mano, la chupó -algunos granos de sal sobre cayeron sobre la mesa- y luego bebió aguardiente de mi vaso. La botella llevaba el dibujo de una pita en el medio de un desierto de arenas de un amarillo brillante; del magnetófono venía música del Oeste: un coro de hombres cantaba el himno de la caballería de los Estados Unidos, luego siguió un final sin canto, en el que las trompetas iban desapareciendo hasta que sólo quedaba una armónica tocando suavemente. La mujer del bar dijo que su hijo estaba en el ejército y yo le dije que me gustaría echar otra partida de dados. Al tirar me pasó algo extraño: necesitaba unos puntos determinados, y cuando volqué el cubilete todos los dados menos uno se detuvieron en seguida; mientras ese dado rodaba todavía entre los vasos vi centellear en él un instante los puntos que necesitaba y desaparecer luego cuando el dado quedó inmóvil mostrando otros. Sin embargo, ese destello de los puntos exactos fue tan fuerte, que sentí como si hubieran salido realmente, pero no entonces, sino EN OTRO TIEMPO. Ese otro tiempo no significaba el porvenir ni el pasado, sino que era por esencia OTRO tiempo distinto del tiempo que de ordinario vivía y en el que se podía pensar hacia atrás y hacia adelante. Se trataba de un sentimiento agudo de OTRO tiempo distinto en el que también debía de haber otros lugares distintos de los que había entonces: en el que todo debía tener otro significado distinto del que tenía en mi conciencia actual, y en el que también los sentimientos eran distintos de los sentimientos actuales. Miré el reloj, pagué y subí a mi cuarto. Dormí sin soñar nada y profundamente, pero durante la noche sentí en todo mi cuerpo que era esperanzadamente feliz. Solo al amanecer desapareció esa sensación, empecé a soñar y me desperté molesto. Mis medias colgaban del radiador y la cortina estaba abierta dejando una grieta irregular. Llevaba estampadas escenas de la colonización de América. Descorrí la cortina pero no miré afuera. El sol iluminó el suelo, calentándome los pies desnudos contra el mosaico.
Peter Handke, Carta breve para un largo adiós (1972)
martes, 7 de octubre de 2008
apuntar:
501; 504; 512
spritz
y no más fotografías en este blog
fotografías sí
pero no más fotografías en este blog
fotografías, sí
pero
y pensar en el carácter irremediable de lo escrito sobre papel
irremediable en el sentido de indeleble
irremediable en el sentido de no apto para mentes indecisas
i can't make up my mind with things like these
i just can't make up my mind with
oh lord i just can't make up my mind with things like these i just
volver lleno de proyectos
volver lleno de proyectos y pensar todo esto como una cuenta regresiva el tiempo que se acaba
el tiempo que se acaba volver lleno de proyectos y pensar
todo esto como una cuenta regresiva volver el tiempo que se acaba, lleno de proyectos
el tiempo que se acaba, lleno de proyectos
501; 504; 512
spritz
y no más fotografías en este blog
fotografías sí
pero no más fotografías en este blog
fotografías, sí
pero
y pensar en el carácter irremediable de lo escrito sobre papel
irremediable en el sentido de indeleble
irremediable en el sentido de no apto para mentes indecisas
i can't make up my mind with things like these
i just can't make up my mind with
oh lord i just can't make up my mind with things like these i just
volver lleno de proyectos
volver lleno de proyectos y pensar todo esto como una cuenta regresiva el tiempo que se acaba
el tiempo que se acaba volver lleno de proyectos y pensar
todo esto como una cuenta regresiva volver el tiempo que se acaba, lleno de proyectos
el tiempo que se acaba, lleno de proyectos
lunes, 15 de septiembre de 2008
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